martes, 19 de abril de 2011

Bullying-El hostigamiento entre escolares en Medellin

Este artículo, elaborado por Tony Sarmiento Morales y Luis Enrique Fontalvo Rhénals, es una producción que relaciona la incidencia del bullying entre escolares de 10 a 15 años en la ciudad de Medellín, Colombia.

Universidad CES
Facultad de Psicología
Tony Sarmiento Morales / Luis E. Fontalvo Rhénals
Un estudio de las percepciones sobre el Hostigamiento (Bullying) entre escolares en colegios de estrato alto de Medellín, Colombia.
Octubre de 2009
Medellín, Colombia
Un estudio de las percepciones sobre el Hostigamiento (Bullying) entre escolares en colegios de estrato alto de Medellín, Colombia.
Tony Sarmiento Morales Luis E. Fontalvo Rhénals.
PALABRAS CLAVE: Bullying, Hostigamiento Escolar, Niños, Niñas, Adolescentes, Compañeros, Maltrato, Intervención, Prevención, Medellín, Profesores, Padres. Estrato alto
Resumen
El estudio se realizó entre 879 estudiantes de edades entre 10 a 15 años, correspondientes a grados de 5º a 8º de Educación Básica de cuatro instituciones educativas de estrato alto de la ciudad de Medellín. Las variables estudiadas corresponden principalmente a: formas de hostigamiento, lugares de intimidación, factores causales desde los involucrados, frecuencia del hostigamiento, comunicación de las víctimas. Las formas de hostigamiento varían entre los géneros, mientras que en los chicos, las formas más predominante son insultar, poner apodos con y hacer daño físico (pegar, dar patadas, empujar), entre las chicas, las formas más frecuentes de hostigamiento son: rechazar, aislar, no juntarse con alguien, no dejar participar y hablar mal de alguien.
Se encontraron diferencias en la victimización entre los géneros, siendo más elevado el que corresponde al masculino. Igualmente se encontró que hay un grupo de niños que está siendo afectado de manera extrema que corresponde a “casi todos los días”.
Un alto porcentaje de víctimas, manifiesta que prefiere comunicarse con sus compañeros y otros con sus padres y no con sus profesores.
Entre los factores causales destacamos que los victimarios manifiestan causales exculpatorias, mientras que las víctimas reconocen la intencionalidad de hacer daño y de aspectos personales que influyen en la acción intimidatoria.
Abstract
This study was conducted among 879 students aged 10 to 15 years, corresponding to grades 5th to 8th of Basic Education in four educational institutions of high strata of the city of Medellin. The variables studied were mainly in: forms of harassment, intimidation sites, since the causal factors involved, frequency of harassment, and communication of the victims. The forms of harassment vary between genders, while in boys, the most predominant are insulting, name calling and do damage with physical (hitting, kicking, pushing), among girls, the most common forms of harassment are: reject, isolate, not someone join, participate and not let anyone speak ill of.
There were differences in victimization between genders, being higher that for the male. Was also found that a group of children who are being affected so far that corresponds to "almost every day."
A high percentage of victims, states that prefer to communicate with peers and others with their parents and their teachers. Among the causal factors highlight that the perpetrators express exculpatory grounds, while the victims recognize the intent to do harm and personal aspects that influence the intimidating action.
Introducción
Son muchos los casos de niños, niñas y adolescentes de hoy, que afrontan una problemática psicológica, escolar y social relacionada con un tipo de conducta que presentan algunos de sus compañeros y compañeras, en la
que uno o varios de los miembros del grupo, buscan ridiculizar, insultar, agredir, aislar, ignorar, a otro u otra, a que se denomina víctima, quien por cualquier acción o característica particular que no enmarca en lo que los victimarios consideran como el modelo a seguir, lo convierten en blanco de ataques sistemáticos que buscan dañar, afectar, la integridad física, moral, psicológica y social de la víctima.
Esta conducta que en la literatura es conocida como “Bullying”, la llamaremos igualmente, hostigamiento escolar; es un tipo de violencia que puede ser verbal, física, psicológica, directa e indirecta, y afecta la salud mental de las víctimas, ocasiona inseguridad, desconfianza y baja autoestima, desencadena un descenso en el rendimiento escolar y obstaculiza el desarrollo integral de la víctima. Este ataque, se caracteriza por ser solapado y reiterado, hacia la persona que se escoge de blanco de críticas y burlas, obstaculizando su actividad diaria.
Fue el psicólogo Noruego Dan Olweus quien introdujo el término Bullying en 1993, aportando una completa definición de este tipo de violencia: “Un alumno se convierte en víctima cuando está expuesto de forma repetida y durante un tiempo a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno o varios de ellos. La victimización entre iguales es una conducta de persecución física o psicológica que realiza el alumno o alumna contra otro u otra al que elige como víctima de ataques repetidos. Esta acción negativa e intencionada sitúa a las víctimas en posiciones de las que difícilmente pueden salir por sus propios medios”.
Se han realizado muchos estudios sobre el tema, especialmente en España, destacamos los trabajos de José María Avilés (2002), El defensor del Pueblo (1999), Rodríguez Nora, (2006); en Colombia, destacamos los trabajos de Olga Lucía Hoyos (2004), María Clara Cuevas (2006) y Enrique Chaux (2005).
Este estudio tiene como objetivos básicos los siguientes: (1) Determinar la incidencia del fenómeno de hostigamiento entre escolares y sus formas más recurrentes en estudiantes de estrato alto de la ciudad de Medellín. (2) Analizar las diferencias de género y edad en las conductas de hostigamiento, acordes con las formas que adoptan (3) Determinar los patrones de hostigamiento escolar de acuerdo a los lugares donde se presenta con más frecuencia (4) Comparar las atribuciones de tipo causal que expresan los victimarios, las víctimas y los testigos.
Método
Sujetos
La muestra está compuesta por 879 alumnos y alumnas de entre 10 a 15 años, correspondientes a grados de 5º a 8º de Educación Básica de cuatro instituciones educativas de estrato alto de la ciudad de Medellín. Los datos de distribución por grados se pueden observar en la tabla 1.
Tabla 1. Distribución de estudiantes por género y grado.
Tabla 2. Distribución por rango de edad género y edad.
La selección de los sujetos se hizo a partir de la estructura ya organizada por cada una de las instituciones participantes; no se descartó a ningún estudiante de manera voluntaria, ni por factores cognitivos, intelectuales ni de conflictividad del alumnado. Todos los grupos corresponden a la heterogeneidad de una clase; dos de las instituciones son de carácter mixto (lo que corresponde a estudiantes de ambos sexos), una es de carácter masculino y la otra de carácter femenino.
Instrumento
El cuestionario utilizado para la medición de los datos ha sido el CIMEI – Cuestionario sobre




Total
Chicos
133
138
153
132
556
Chicas
69
95
73
74
311
10-12 años
13-15 años
Chicos
271
285
Chicas
164
147
Total
435
432
Intimidación y Maltrato entre Iguales – diseñado por Avilés (1999). Este cuestionario consta de 12 preguntas de selección múltiple y un ítem de pregunta abierta que brinda al alumnado la posibilidad de identificarse y de expresar abiertamente cualquier sentimiento o idea sobre el fenómeno. De las 12 preguntas del cuestionario, hay algunas de ellas que presentan opción múltiple, lo que significa que le pueden seleccionar varias de ellas si así lo consideran.
El cuestionario pretende explorar aspectos relaiconados con.
- Aspectos situacionales del alumnado.
- Condiciones del perfil de las víctimas.
- Aspectos situacionales de las intimidaciones.
- Condiciones de perfiles de agresores y agresoras.
- Condiciones de perfiles de observadores y testigos.
- Propuestas de solución.
Igualmente se ha aplicado el CIMEI – Cuestionario sobre Intimidación y Maltrato entre Iguales para profesores y padres de familia, buscando ampliar información sobre las percepciones que sobre el fenómeno tienen los adultos que acompañan al alumnado. El cuestionario de profesores tiene un total de 14 preguntas y el de padres de familia 16. En ambos casos, las opciones se presentan como única respuesta, seleccionado desde totalmente en desacuerdo hasta totalmente de acuerdo.
Procedimiento
El estudio es de naturaleza descriptiva y pretende valorar las percepciones de la incidencia del hostigamiento, sus formas según edad y género; de igual forma se analizan las causas del fenómeno atribuidas por las víctimas, los victimarios y los testigos de las acciones intimidatorias para finalmente determinar los mecanismos de comunicación que tienen las víctimas sobre estos hostigamientos.
La explicación del cuestionario y su aplicación para la obtención de los datos se realizó en cada institución educativa, contando con la respectiva autorización de directivas, profesores y padres de familia, quienes incluso, participaron, respondiendo los cuestionarios de preconcepciones de intimidación y maltrato entre iguales para padres de familia y profesores.
La recolección de los datos se realizó dentro de la jornada académica de cada institución, bajo la orientación y supervisión de los responsables
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
1. Prevalencia del fenómeno: Dado que es importante conocer la intensidad del hostigamiento, desde la perspectiva de los involucrados: víctimas, victimarios y testigos, hemos categorizado los resultados en dos grandes formas de presentación: “ocasional” que se relaciona con los ítems “alguna vez” y “pocas veces” de la encuesta y el “sistemático” que se relaciona con los ítems “bastantes veces” y “casi todos los días” de la encuesta.
1.1. Victimización
El estudio muestra que existen algunas diferencias en cuanto a la victimización por géneros, ya que entre las víctimas masculinas un 25,2 % del alumnado es victimizado sistemáticamente, correspondiendo estos a los aspectos: “casi todos los días, casi siempre” o “bastantes veces”; en el caso de las víctimas femeninas, este dato corresponde al 16%. Un 9% de los niños está siendo afectado de manera extrema que corresponde a “casi todos los días”.
Los datos de este estudio relacionados con este aspecto muestran una relación cercana con los que arrojó el estudio realizado en 2005 por E. Chaux y otros, de la Universidad de los Andes en Colombia, donde el 28% de los estudiantes de 5º grado manifestó haber sido víctimas de agresión escolar de sus compañeros. Otros datos extraídos de ese informe señalan que:
 El 21% del total confesó haberla ejercido.
 El 51% haber sido testigo de dicha conducta.
 En 9º grado el porcentaje de las víctimas fue cercanos al 14%, los victimarios el 19% y los testigos el 56%.
El estudio de Cuevas (2006) en la ciudad de Cali, con una muestra de 536 niños, representados en 380 hombres y 156 mujeres, encontró que los la victimización era del 43%, los victimarios: 51.8% y los testigos: 88.3%, con resultados consolidados de ambos géneros.
El estudio de Avilés y Monjas (2005) señala que las frecuencias de hostigamiento tuvieron los siguientes resultados: el 11.6% del alumnado dice que se ha visto envuelto en situaciones de maltrato a lo largo del trimestre de forma sistemática como víctimas el 5.7% y como victimarios el 5.9%.
En el estudio de Plotkin, Nora y otros, la frecuencia de ocurrencia de los fenómenos de intimidación los porcentajes obtenidos son los siguientes: 25,7 % no lo observó nunca en el ultimo trimestre; 24,2 % manifiesta que lo observa a diario; 21,9 %.
1.1. Hostigadores o Agresores
En cuanto a la relación entre género e intimidación se encontró que el 19.4% de los niños se reconoció como agresor sistemático a diferencia del 8.9% de las niñas. Esta información se relaciona con los patrones de ciertas actitudes de escolares donde se espera que la conducta del varón sea más fuerte y violenta cuando se está en la búsqueda de ciertos objetivos o en su relacionamiento con sus pares, que la de las mujeres; incluso, se espera que la conducta de la mujer sea más pausada y pasiva.
En cuanto a la relación de la intimidación con la edad, los resultados muestran que existe un leve incremento en la cantidad de hostigadores en el paso de los años de 5º a 8º grado, mientras que la cantidad de los agresores ocasionales mantiene. Esto podría explicarse teniendo en cuenta que las intimidaciones tienen su pico más alto en la adolescencia, alrededor de los 13 a 15 años que corresponde a las edades de los niños y niñas de 8º grado.
En su estudio de Avilés encontró: “Se encuentra un aumento de agresores hasta los 15 años y a partir de esa edad, el número tiende a descender”.
2. Formas de hostigamiento entre escolares.
En el instrumento aplicado CIMEI se destacan seis categorías o formas de hostigamiento o maltrato entre escolares, cada categoría tiene a su vez otras subformas, con el fin de dar claridad a los y las estudiantes para seleccionar la mejor opción que consideraran.
Entre el género masculino se destacan como las formas más frecuentes de hostigamiento: insultar, poner apodos con 38.9% y hacer daño físico (pegar, dar patadas, empujar) con 20.9%, mientras que entre el femenino, las formas más frecuentes de hostigamiento son: rechazar, aislar, no juntarse con alguien, no dejar participar y hablar mal de alguien, ambas con 25.8%.
En el estudio de Cuevas (2006), las formas consolidadas por género más predominantes de hostigamiento entre los estudiantes de estrato alto corresponden a: insultar 46,5 %, poner apodos con 48.9%, hacer daño físico (pegar, dar patadas, empujar 31,6%.
Correlacionando esto resultados con los de estudios recientes con aplicación del mismo instrumento de medición, como el de Plotkin, Nora y otros en Corrientes, Argentina este año 2008, encontramos en la población encuestada por ellos, el 39.2% manifestó como forma de maltrato más frecuente: insultar, poner apodos con 39.2%, seguida por un 23% que piensa que es reírse de alguien, dejar en ridículo. Es importante señalar sin embargo que la población encuestada en esa investigación tenía un rango de edad de entre 11 y 17 años, sin precisar variaciones de sexo ni cantidad de estudiantes participantes de la encuesta.
En el estudio de Avilés y Monjas (2005) los resultados de este aspecto muestran los siguientes resultados:
insultar, poner apodos (43%), reírse de alguien, dejar en ridículo ( 34%), mientras que la opción hacer daño físico (pegar, dar patadas, empujar) tuvo un resultado de 26% y amenazar, chantajear, obligar a hacer cosas tuvo un 22% de las respuestas.
3. Lugares de Hostigamiento
Entre las recomendaciones que el psicólogo José María Avilés, estudioso del tema durante muchos años, expresa: “Se recomienda que haya más adultos (profesores, cuidadores...) en más lugares del colegio, en los pasillos, los patios, los comedores, los autobuses... y durante más tiempo. Se ha comprobado que en los lugares en los que hay adultos, el bullying se reduce a la mitad”.
.
Los resultados de este estudio nos muestran que el aspecto consolidado que más señalan los estudiantes corresponde al ítem en clase cuando no está el profesor con 62,5%, pero si relacionamos los aspectos en los cuales no existe la mirada del adulto, encontramos que estas agresiones corresponden al 72,6% en caso masculino y al 82.6% en el femenino. Sin embargo, llama la atención el ítem en clase cuando está el profesor que con un 22,3%, puede estar indicando una legitimación de la conducta hostil e intimidatoria entre los estudiantes del género masculino. En el caso femenino, esta indicador está en 14,5% mostrando también un alto índice si se compara con los demás resultados.
El estudio de Cuevas (2006) muestra que para el estrato alto, los hostigamientos ocurren en el salón de clase en un 68%, mientras que en el corredor con 82,8%.
En la misma investigación de Avilés y Monjas (2005) los resultados de este aspecto fueron los siguientes:
En clase sin profesores: 49%. En los pasillos: 35%. Patio de recreo sin adultos: 31%.
En este estudio, Avilés y Monjas señalaron que el 65,6% de los hostigamientos ocurrieron en el “ambiente a escolar” y de estos, el 85.8% ocurrieron sin la contemplación del adulto.
En el estudio de Plotkin, Nora y otros en Corrientes se mantiene como puntaje más alto en clase cuando no está el profesor con 23.4%, seguido de en clase cuando está el profesor con 18.3%; sin embargo al revisar los consolidados nos indican que el 72,3% de los casos de hostigamiento ocurren lejos de la mirada de los adultos.
Estos resultados se aproximan mucho a la comprensión de la afirmación de Avilés mencionada al inicio de esta sección y a la del experto en Bullying Rubén Belandia: “Ir con otra persona es suficiente para que no se pueda producir la agresión”.
4. Comunicación de estudiantes sobre el fenómeno
Una de las características de las víctimas del hostigamiento radica en la dificultad de encontrar canales de comunicación apropiados para resolver el problema, incluso, esta situación los puede conducir a pensar que su problema es su culpa, que se lo merece y que no tiene solución.
Cuando revisamos los resultados de la encuesta a estudiantes encontramos que hay mayor tendencia de las chicas (60.7%) a comunicar la situación que el los chicos (49.1%).
En cuanto a quién le comunican el problema, existe una mayor tendencia a confiar más en sus compañeros, compañeras y padres de familia que en sus profesores, mostrando una probable evidencia de la incapacidad de estos y estas para apoyarlos en la solución de la situación. Esto podría incluso asociarse a la condición de que una gran parte de las acciones de hostigamiento ocurren delante de los maestros y maestras.
5. Los observadores y testigos
Los actos de hostigamiento y agresiones tienen como escenario la escuela y entre los actores además de los victimarios y las víctimas, se encuentran los observadores o testigos, quienes presencian este fenómeno sin intervenir.
Para Avilés y otros, “la gran mayoría de alumnos y alumnas (85%) son conscientes de que el hostigamiento vive entre ellos” y que “un 32 % de ellos reconoce que el hostigamiento se da en forma recurrente (diariamente), lo que implica que un número importante de de ellos están habituados a presenciar o saber de situaciones de hostigamiento”
Nuestro estudio muestra que de 92,1% de estudiantes de género masculino reconocen que el fenómeno existe en sus instituciones, ya sea porque lo hayan vivido o visto; mientras en el género femenino este aspecto varía en un 89,4%, porcentajes bastante altos según nuestra percepción.
Cuando analizamos la recurrencia del fenómeno, encontramos que el los chicos, el hostigamiento
sistemático que corresponde a ser testigos de incidentes, se presenta en un 50, 9 de ellos, mientras que en las niñas fue del 33,3%.
6. Conclusiones
Aunque no estaba contemplado dentro de los objetivos propuestos, al comparar los resultados del estudio con otros realizados a nivel nacional e internacional, los resultados no presentan una desviación sustancial con respecto a los trabajos de Cuevas (2006), Chaux y otros (2005), Avilés (2005), Plotkin, Nora y otros (2009).
A partir de los datos de este estudio, sobre las percepciones de los y las estudiantes sobre el fenómeno de hostigamiento entre escolares, la visión general es que el 41.2% del alumnado está siendo víctima de agresiones por parte de sus compañeros y compañeras; esta percepción es muy superior a la de los hostigadores o agresores (27,3%) que lo hacen de manera sistemática y continua. Es muy preocupante la situación de un 9% de los niños que está siendo afectado de manera extrema, lo que corresponde a “casi todos los días”. Estos datos nos invitan a tomar conciencia de la necesidad de intervención de este fenómeno ya que se consolida la idea de lo grave de este fenómeno que afecta la salud emocional de niños, niñas y adolescentes.
En cuanto a la relación de géneros, se presenta una variación en la conducta intimidatoria, mientras el 19,4% de los chicos se reconocen como hostigadores sistemáticos, solo el 8,9 % de las chicas lo hacen. En lo que respecta a la edad, se nota una disminución de la frecuencia de hostigamiento, pasando de 9,9% en 5º grado a 5,4% en 8º, donde se espera que la situación esté en un pico superior.
Igualmente es importante señalar que el estudio mostró que el 92,1% de estudiantes de género masculino reconocen que el fenómeno existe en sus instituciones, ya sea porque lo hayan vivido o visto; mientras en el género femenino este aspecto varía en un 89,4%, porcentajes bastante altos según nuestra percepción. Este aspecto llama poderosamente la atención porque existe la probabilidad del fomento sistemático y habitual de la cultura de comportamientos agresivos, irrespetuosos e insolidarios en las instituciones educativas.
El estudiantado manifiesta que las formas de hostigamiento más frecuentes corresponden a maltrato verbal, social y psicológico en el caso de las chicas; mientras los chicos utilizan más el maltrato de tipo físico, el insulto y los apodos.
El estudio nos señala que para el alumnado las situaciones de hostigamiento suceden en su gran mayoría en el ambiente de aula o de clase, lejos de la vista de los adultos, pero llamó la atención que un porcentaje significativo de los incidentes ocurren en presencia de educadores. Esta situación puede asociarse al hecho de que la comunicación del estudiantado de los incidentes de hostigamiento, prefieran hacerlo a sus compañeros o a sus padres y no a sus profesores, como lo mostró la encuesta. Esta falta de intervención de los educadores es la que probablemente fomente la cultura de permisividad, desidia y negligencia a la intervención de los maestros ante el fenómeno.
Referencias
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Chaux, Enrique y otros. (2005). Qué, cómo, cuanto de intimidación entre escolares en Colombia. Bogotá, Colombia.
Cuevas, Mª Clara (2006).Violencia entre compañeros. Cali, Colombia.
Del Barrio, Cristina y otros. Maltrato por abuso del poder entre escolares. De qué estamos hablando? Madrid, España.
Hoyos, Olga Lucía. (2005). Caracterización del maltrato entre iguales. Barranquilla. Colombia.
Paredes, Mª Teresa y otros. (2008). Estudio exploratorio sobre el fenómeno del bullying en la ciudad de Cali, Colombia.
Peppler, Debra. (2007) Binoculars on bullying: A new solution to protect and connect children. Toronto, Canadá.
Plotkin, Nora y otros.(2009 ). Estudio de la incidencia de bullying en escuelas de la ciudad de Corrientes. Argentina.
Slavy, Ron. (2008) Eyes on bullying. What can we do? Harvard Education University. Boston.
Varela y Lecannelier (2008). Violencia escolar. Bullying. Qué es y cómo intervenir? Universidad del Desarrollo. Chile.